10.28.2009

Ángel de la guarda


Ha de ser el primero, y quizá el último, pero es por algún motivo que escribo, y son las pocas lágrimas mi fundamento, los tres minutos de las instrucciones y el hilo al otro lado de la puerta.

Estás rodeada de libros, vives ahora rodeada de rosas, ahora ya no lloras, ya nunca ocultas tu sonrisa.

Nos gustaría no pensar, nos gustaría regresar, sentarnos en el jardín y conversar hasta que las primeras estrellas nos digan que ya es hora de partir.

La flor de mentiras está con nosotros, la musa ya dio su vuelo matinal, el número seis se arrepiente de existir y la bailarina nunca más dejará de danzar.

El aula ahora permanece solitaria, esperando tu tardía pero ansiosa presencia, y ahora sabe que estás en cada uno de los que mencionan tu nombre, los que recuerdan tu voz, tu sonrisa, tus libros y tu flor.

Porque ya no hay motivo de entristecer, porque ayer me dijiste que había que seguir, porque solamente tres minutos duró la pena, porque tu alegría invade nuestro ser.

Anfótera, just like me, Oh my…, and I love her, my Michelle.

En el corazón, tus ojos. En la mente, tu pasión. Tu sabiduría literaria y tu amor gigante que cuida amante los pasos de mi creación.

10.20.2009

Para el ángel de los ojos grandes y la flor rosada


Era un día de mayo cuando dos ojos grandes conquistaron mi ser. Fue cosa de un instante. Un mundo para Julius y Eva Luna la llevaron a elevar su ser y conversar todos los días. Un día Cortázar y otro día la niña mala. Niña inocente de su casa que no leía esas cosas, sin embargo se ocultaba y al día siguiente me revelaba su travesura realizada. Y porque su primer beso fue especial, porque conocía una nueva forma de amar, y porque no me dejaba de abrazar. Porque mi fragancia prohibida no dejaba de oler, porque mis palabras no dejaba de oír, porque mis escritos no dejaba de leer. Y hasta hoy día me reclama por qué no le presenté a Daniel Alarcón, pero conoció a Lucia Cieza de León y la quiso tanto como yo. Porque sus ojos me iluminaban todos los días, porque Historia del Arte no le gustaba, pero sí Literatura, y las clases con García Miranda las escuchaba asombrada, porque quería aprender de mí y de los parceros, quienes siempre le sonreían y le hablaban. Porque todas las tardes se dedicaba a rescatar libros de la hoguera, para llevarlos a su casa y dormir junto con ellos. Porque Visión de mi musa me enamoró, porque Seis me asombró y su gigantesco amor me empequeñeció. Tanto por hablar y poco por escuchar. Porque el tiempo siempre nos pareció fugaz. La inocencia, las ocurrencias y las flores eran siempre de ella. Porque sus manos tocaron nuestros corazones. Porque siempre en tu asiento estará el bolso azul, la flor rosada y Lo que el viento se llevó.

Mañana irás a clases, entrarás emocionada porque llegarás temprano, tu mp3 grabará diálogos graciosos en vez de la clase del profesor, caminaremos a la biblioteca y nos burlaremos del SUTUSM, nos embarcarás a todos y volverás a tu hermoso hogar, al que nosotros aún no nos toca ir, pero del que siempre saldrás para ir a clases para cuidarnos y abrigarnos con tus grandes alas doradas y brillantes, comos tus grandes ojos y tu sonrisa.

10.12.2009

Mi querido libro


Javier entró por primera vez a la librería y se santiguó. Un silencio fantástico y un olor a café se impregnaban en el ambiente. Contempló todos los libros y sus ojos se abrían cada vez más. Tomó uno de los cientos que reposaban en los anaqueles y se sentó en uno de los sillones a leer.

Iván entró al centro comercial y cerró los ojos. Todo el mundo conversaba y se empujaban para escoger sus productos. Subió por unas lentísimas escaleras electrónicas hacia el segundo piso y observó todas las pantallitas digitales para ser leídas. Quedó mirando una que se sostenía en un aparador entre las únicas seis que estaban dentro de un cubículo transparente.

La foto de la portada era una ciudad dividida en dos: arriba gigantes edificios modernos y abajo pequeñas casas a punto de caerse. Un fondo naranja le daba un aire caótico a la fotografía. Un libro grueso, con páginas oscuras y letras grandes. Una elegante presentación y un impresionante epígrafe. Javier se deleitaba leyendo cómodamente, acurrucado en el sillón rojo de la librería, con una ventana al frente de él que le mostraba una ciudad tan parecida a la que leía en las páginas del libro. El movimiento de sus manos y su atención en las páginas le hacían sonreír.

Con una mano sostenía la pantallita y con el dedo de la otra mano apretaba un botón digital para pasar las páginas que corrían más rápido y cortaban la emoción de lo que vendría. La bulla del centro comercial le impedía leer lo poco que le permitía la señorita que le mostraba el aparato. “¿Lo va a comprar?”.

Javier le entregó el libro y el escritor tomó el lapicero y le dibujó un niño y le deseó suerte antes de colocar su nombre en la primera página. Ambos se dieron la mano y se tomaron una foto.

Iván se acercó con la pantallita, pero a pocos metros del escritor, dio media vuelta y se fue: el autor no podría rayar la pantalla, sino ¿cómo leería?

Javier dejó el libro en su biblioteca y sonrió porque veía su anaquel más lleno de libros.

Iván llegó a su casa y dejó el aparato en la mesa. Su casa se veía más vacía.

El primer amor de Javier le entregó una carta y él, con mucho cariño, lo guardó en la página 203, porque la recibió un 20 de marzo.

Iván sostenía la carta entre sus manos y buscaba un lugar tierno en su casa y no lo encontró.

Javier tomaba su libro y lo leía una y otra vez sin maltratar sus páginas.

Iván tenía sumo cuidado con la pantalla porque la humedad de la ciudad lo podía malograr.

Javier se dedicó a forrar su libro y a mantenerlo intacto, como nuevo.

Iván se desesperó porque su aparato se le cayó y la pantalla se rajó por completo.

Pasaron los años y el olor del libro se impregnaba más en las páginas y las hojitas se ponían más amarillas: tan bueno era el libro que lo había leído miles de veces.

Iván dejó el aparato en el desván porque no terminó de leer la historia. No porque fuera mala, sino que su vista se cansaba demasiado rápido.

El libro tenía ya veinte años y seguía igual. Javier le regaló el libro a su hijo para que sea la primera novela que lea.

La pantalla se llenó de polvo e Iván no volvió a encontrarla más. Se fue a la librería y compró el libro que tenía ya su vigésimo sexta edición y se la regaló a su hija para que sea la primera novela que lea.

10.01.2009

Daniel Alarcón premiado en Alemania

Daniel Alarcón en la presentación de su libro El rey siempre está por encima del pueblo.
Foto: David Campos.


Daniel Alarcón en la Universidad San Marcos.
Foto: Karen Calle.

Conocí a Daniel Alarcón hace algunos meses en la facultad. Fue a conversar con nosotros sobre su experiencia como escritor y sus investigaciones para la construcción de sus libros. Siempre quise leer su novela desde que salió, pero por cuestiones económicas nunca pude comprarla sino hasta una semana después de su visita a la universidad. A simple vista no tiene apariencia de escritor, ya que por lo general todos los escritores de esta generación van vestidos de negro y tienen apariencia bohemia, pero Daniel tiene una vestimenta más de un hippie. A todo el grupo nos cayó bien desde el principio. Mientras contaba la realización de su novela, me parecía que esta era una muy buena historia. En efecto, la novela es extraordinaria. Es una de las mejores que he leído. Está perfectamente estructurada y la historia está muy bien contada. La devoré en tres días y la he vuelto a leer una segunda vez y ya voy por una tercera. Radio Ciudad Perdida es una de las mejores novelas latinoamericanas escritas en estos últimos años. Y con alegría recibí la noticia que Daniel ha ganado con este libro el Premio Literatura Internacional por la Casa de las Culturas del Mundo en Alemania. Un buen premio para Daniel, un excelente escritor que en los futuros años nos sorprenderá con nuevas y sorprendentes publicaciones. Un abrazo desde aquí, Daniel, felicitaciones por el merecido premio.


Daniel Alarcón nació en Lima en el año 1977 y se crió en Estados Unidos. Es editor asociado de la revista Etiqueta Negra y colaborador de diversas revistas de E.E.U.U. Ha ganado varios honores y ha sido nombrado como uno de los mejores escritores jóvenes menores de 39 años por el Hay Festival de Bogotá. Es autor de los libros de cuentos War by candlelight (finalista Premio PEN/Hemingway, 2006) y El rey siempre está por del pueblo (2009) y de la novela Lost City Radio (ganadora Premio PEN-USA, 2008).